<body> <!-- Inicio Barra Superior --> <style type="text/css"> body { margin:0 !important; } #barra_bit_superior { border-bottom: 1px solid black !important; color: #306366 !important; display: block !important; background: #FFFFFF !important; font-size: 11px !important; font-family: Sans, Tahoma, verdana !important; font-weight: normal !important; height: 20px !important; left: 0px !important; margin: 0px !important; padding-top: 5px !important; position: relative !important; text-align: center !important; top: -30px !important; width: 100% !important; z-index: 100000 !important; } #barra_bit_superior a { color: #306366 !important; text-decoration: none !important; font-size: 11px !important; font-weight: bold !important; border: 0px !important; background: none !important; } #barra_bit_superior a:hover { color: #306366 !important; text-decoration: underline !important; } </style> <div id="barra_bit_superior"><a href="http://es.laburo.com/" target="_new"><strong>Laburo España: 250.000 ofertas de empleo</strong></a></div><!-- Fin Barra Superior -->

Página en blanco

 Bitácora de vuelo de un aspirante a escritor (y ser humano) 

Acerca de mí

RobertoNací en Santiago de Chile, en marzo de 1973. Soy editor de narrativa de la revista Plagio, y colaboro habitualmente en radio Rock and Pop.

Búsqueda

Sindicación

Añadir a Feedness
RDF XML ATOM

Créditos

Diseñado por Studio.st
Alojado en Bitácoras.com

Miércoles, 13 de julio de 2005

Capítulo 1 de proyecto de novela

A modo de prólogo: Aquí no hay ficción. Hace siete noches maté a un hombre. Lamento haberlo hecho, aunque la muerte de ese tipo no me importe en lo absoluto. Alonso, mi sobrino de ocho años, vio todo y desde ese día no ha vuelto a hablar. Él junto a Rita, mi hermana melliza, son las personas a las que más amo. Si lo pienso, creo que son las únicas personas a las que amo. Lo de Karla es distinto, ya tendré tiempo de explicarlo. Rita es sicóloga y está convencida de que el mutismo de su hijo es temporal. Yo también quisiera pensar lo mismo. Me da una lata tremenda tener que hablar de mí y de mi familia, incluso el hecho de escribir esto en mi computadora —como lo estoy haciendo ahora— me produce hastío. Yo sólo escribo historias ajenas, historias que robo por ahí, en las calles, en las salas de espera y principalmente en el metro. Encuentro demasiado fácil contar una historia autobiográfica. No le veo la gracia. Cabe aclarar que yo no le veo la gracia a casi a nada, sólo a las cosas que hace Alonso. Mi secreto para robar historias es concentrarse en las voces. Cierro los ojos y escucho el murmullo, de a poco empiezo a separar las voces, a relacionarlas, a distinguir cuál voz habla con otra, y cuando creo que he logrado captar algo interesante, lo anoto en mi libreta. De ahí saco, supuestamente, cuentos y poemas. En realidad sólo he escrito un par de cuentos y un par de poemas. Soy demasiado exigente con las historias y con mis textos, pero ojo, eso no asegura la calidad de ellos. Aclaro que lo que cuento finalmente (sea en prosa o en versos) no es necesariamente igual a lo que escucho. Rescato la esencia y trato de construir algo, y tampoco sé distinguir muy bien un cuento de un poema. El problema es que mis poemas son demasiado narrativos, me ha dicho Rita en innumerables ocasiones. En el fondo sé que como poeta apesto (el premio que gané hace un mes y medio no cambia en nada mi opinión), y constatar eso me produce cansancio, no pena. Voy a contar esta historia —y de hecho éste sería mi primer proyecto de relato largo o novela, como se quiera llamar, ya que prefiero los cuentos y los poemas; todavía no he leído una novela que sienta que no está sobrescrita— para que quede un documento de lo que me ha pasado estas últimas semanas, una especie de testimonio de lo que me sucedió entre el 25 de julio y el 8 de agosto del 2004. Hoy es domingo 15 de agosto y esta última semana no ha parado de llover. A veces pienso que seguirá lloviendo hasta que Alonso diga algo. Lo que es yo, no voy a parar de escribir hasta terminar esta historia, mi historia, que quizá no cuaje mucho con la historia de los demás protagonistas, incluyo en esto la historia del muerto...

Por Roberto Fuentes | Comentarios (0) | Referencias (0)

Comentarios

Comentar


Recordar datos